30/01/2026 · BOE-A-2026-2142
España establece el salario mínimo para atraer talento extranjero con la Tarjeta Azul-UE
El Gobierno fija el umbral en 1.4 veces el salario medio nacional, con reducciones para jóvenes titulados y profesiones de difícil cobertura, en cumplimiento de la normativa europea.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó este viernes, 30 de enero de 2026, la Orden PJC/44/2026, que concreta el requisito salarial indispensable para que los profesionales altamente cualificados de países no comunitarios puedan obtener una autorización de residencia en España bajo la figura de la Tarjeta Azul-UE. La norma, que entrará en vigor el sábado 31 de enero, desarrolla un mandato de la Ley 14/2013 y transpone parcialmente la Directiva europea 2021/1883, cuyo objetivo es hacer de la Unión Europea un polo atractivo para el talento global.
El núcleo de la orden reside en el artículo 2, que establece un umbral salarial mínimo "igual o superior a 1,4 veces la ganancia media anual bruta por trabajador" publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Encuesta Anual de Estructura Salarial. Aunque la orden no especifica una cifra concreta, al tomar como referencia los datos de 2023, el cálculo situaría inicialmente el salario mínimo requerido en aproximadamente 45.000 euros brutos anuales, partiendo de una ganancia media estimada en 32.000 euros.
La normativa introduce, sin embargo, importantes coeficientes reductores. El umbral se podrá reducir al 80% (equivalente a 1,12 veces el salario medio) en dos supuestos específicos. El primero afecta a las ocupaciones pertenecientes a los grupos 1 (Directores y gerentes) y 2 (Técnicos y profesionales científicos e intelectuales) de la Clasificación Nacional de Ocupaciones, siempre que figuren en el catálogo oficial de ocupaciones de difícil cobertura. El segundo supuesto está dirigido a jóvenes titulados, permitiendo la reducción a aquellos nacionales de terceros países que hayan obtenido su cualificación superior (requisito para la Tarjeta Azul) como máximo tres años antes de solicitar el permiso.
Este desarrollo reglamentario culmina un proceso que se enmarca en la estrategia europea para atraer capacidades, destacada en discursos e iniciativas comunitarias desde 2020. En España, la Ley 14/2013, reformada en 2023 para incorporar la directiva europea, ya habilitaba este mecanismo. El texto publicado subraya que la fijación del umbral es resultado de una consulta previa con los interlocutores sociales en el seno de la Comisión Laboral Tripartita de Inmigración, donde se propuso precisamente el factor de 1.4.
La orden establece un mecanismo de actualización automática. Cada vez que el INE publique una nueva Encuesta de Estructura Salarial, el nuevo umbral será aplicable a las solicitudes presentadas un mes después de dicha publicación. Además, la Dirección General de Gestión Migratoria deberá rendir un informe anual ante la Comisión Tripartita, la cual podrá proponer un nuevo umbral si "circunstancias excepcionales" en la situación económica o social lo aconsejan.
Desde el punto de vista administrativo, la norma aclara que no tendrá efectos retroactivos. Las autorizaciones ya concedidas mantendrán su validez, y las solicitudes en trámite antes del 31 de enero se resolverán con la normativa anterior, aunque el interesado podrá optar por acogerse a la nueva orden si lo solicita y cumple los requisitos.
Analistas del derecho de extranjería señalan que la medida busca equilibrar dos objetivos: garantizar que la inmigración cualificada no deprima los salarios del mercado laboral nacional (de ahí el umbral alto) y, al mismo tiempo, ofrecer flexibilidad para cubrir puestos estratégicos y facilitar la incorporación de jóvenes talentos recién formados. No obstante, algunos expertos ya plantean dudas sobre si un umbral único nacional es la herramienta más precisa en un país con notables diferencias salariales regionales y sectoriales.
La Tarjeta Azul-UE se configura así como un permiso de residencia y trabajo para un perfil muy específico: no comunitarios con estudios superiores y una oferta de empleo que supere un listón salarial considerable. Su éxito como herramienta de competitividad dependerá, en buena medida, de la capacidad de las empresas españolas para ofrecer paquetes retributivos atractivos en el contexto internacional.