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16/12/2025 · BOE-A-2025-25702

El Gobierno aprueba un nuevo certificado profesional en fontanería y saneamiento para edificios

El Real Decreto, publicado el 16 de diciembre, establece una formación oficial de 540 horas que incluye módulos sobre sostenibilidad hídrica y prevención de riesgos, respondiendo a la demanda de cualificación en un sector clave.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado este lunes, 16 de diciembre de 2025, el Real Decreto 1129/2025, por el que se crea el certificado profesional en "Instalaciones de suministro y evacuación de aguas en edificios". La nueva titulación, de nivel 2 y perteneciente a la familia profesional de Instalación y Mantenimiento, tiene como objetivo cualificar a profesionales para montar y mantener sistemas de fontanería, saneamiento y tratamiento de aguas, incorporando tecnologías modernas de reutilización y cumpliendo con la normativa de seguridad y medio ambiente.

El certificado, que entrará en vigor el próximo 5 de enero de 2026, se estructura en un itinerario formativo acumulable de 540 horas. Se compone de cinco módulos profesionales: Montaje y mantenimiento de tuberías y accesorios (150 horas), Equipos de depuración y tratamiento de aguas (90 horas), Aparatos sanitarios y griferías (150 horas), Equipos de reutilización de aguas grises y pluviales (90 horas) y Prevención de riesgos laborales en construcción (60 horas). Según el texto legal, esta formación conduce a la obtención de un certificado profesional de Grado C, el nivel formativo intermedio dentro del nuevo Sistema de Formación Profesional.

El decreto, impulsado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, se enmarca en el desarrollo de la Ley Orgánica 3/2022 y el Real Decreto 659/2023, que buscan modernizar y flexibilizar la FP española. Una de las características más destacadas es su enfoque dual: incluye un período de formación en empresa, cuya duración varía según se adopte un régimen general o intensivo. Además, se establecen vías de acceso sin requisitos académicos para los grados iniciales (A y B), facilitando la incorporación de personas sin titulación previa.

Enfoque en la sostenibilidad y la seguridad El currículo refleja una clara adaptación a las nuevas exigencias técnicas y ambientales. No se limita a las instalaciones tradicionales, sino que incorpora de manera explícita la formación en sistemas de reutilización de aguas grises y pluviales, así como en equipos de tratamiento y depuración. Esto responde a una creciente demanda del sector de la construcción y la rehabilitación de edificios, impulsada por normativas europeas y locales que promueven la eficiencia hídrica.

La seguridad laboral es otro pilar fundamental. El módulo de prevención de riesgos, que debe superarse obligatoriamente antes de comenzar la estancia en empresa, capacita para ejercer como recurso preventivo con formación de nivel básico en el sector de la construcción. El texto también hace hincapié en la aplicación de los principios de "diseño para todas las personas" y accesibilidad universal durante el desarrollo de la actividad profesional.

Flexibilidad y reconocimiento de la experiencia La norma establece una arquitectura formativa modular. Los grados A (acreditaciones parciales) y B (certificados de competencia) permiten a los estudiantes acumular cualificaciones de menor extensión que, finalmente, pueden conducir al certificado completo de Grado C. Esta estructura busca adaptarse a las circunstancias personales y laborales de los alumnos, permitiéndoles compatibilizar formación y empleo.

Asimismo, se prevén mecanismos de convalidación y acreditación de competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral, en línea con el objetivo de reconocer el aprendizaje no formal. Quienes acrediten experiencia laboral relevante podrán, incluso, quedar exentos del periodo de formación en empresa.

Implicaciones y contexto sectorial La creación de este certificado profesional llega en un momento de transformación del sector de la instalación y el mantenimiento, que requiere mano de obra cualificada para abordar retos como la renovación del parque edificatorio, la mejora de la eficiencia energética e hídrica y la digitalización. El perfil profesional definido en el BOE no se presenta como una regulación de una profesión titulada (como la de fontanero, que puede estar sujeta a ordenanzas municipales), sino como una cualificación oficial que acredita competencias específicas dentro del Sistema Nacional de Cualificaciones.

Desde la perspectiva de la política educativa, esta medida representa un avance más en la implementación del nuevo modelo de FP, que busca acercar la oferta formativa a las necesidades reales de las empresas. No obstante, su éxito dependerá en gran medida de la capacidad de las comunidades autónomas, responsables de la ejecución, para desplegar la oferta formativa con los espacios, equipamientos y profesorado adecuados. El propio real decreto autoriza a las autonomías a incorporar especificaciones en el currículo atendiendo a la realidad socioeconómica de su territorio, lo que podría generar cierta heterogeneidad en la aplicación.

El documento sostiene que la norma cumple con los principios de buena regulación, alegando que no conlleva restricción de derechos, sino que facilita la actualización de conocimientos. Su tramitación incluyó los trámites de consulta pública previa y audiencia, y contó con los informes del Consejo General de Formación Profesional y del Ministerio de Política Territorial.

Fuentes

  • Real Decreto 1129/2025, de 11 de diciembre. Boletín Oficial del Estado, núm. 301, de 16 de diciembre de 2025, páginas 165968 a 165992. Enlace al PDF
  • Ley Orgánica 3/2022, de 31 de marzo, de ordenación e integración de la Formación Profesional.
  • Real Decreto 659/2023, de 18 de julio, por el que se desarrolla la ordenación del Sistema de Formación Profesional.
Ver BOE original